El sueño total no es únicamente el nocturno
La AASM recomienda entre 12 y 16 horas totales de sueño cada 24 horas, incluidas las siestas, para bebés de 4–12 meses; entre 11 y 14 horas para niños de 1–2 años; y entre 10 y 13 horas para niños de 3–5 años. Las necesidades individuales pueden variar dentro de estos intervalos.
El cansancio excesivo puede dificultar dormirse
Eliminar deliberadamente una siesta puede aumentar la irritabilidad de algunos niños al anochecer. En lugar de asumir que un niño agotado se dormirá con más facilidad, observa su conducta y el sueño total durante varios días.
Revisa las siestas largas al final del día
En niños mayores, una siesta prolongada que continúa hasta la tarde puede retrasar la hora de dormir. Si se convierte en un patrón, ajusta gradualmente su inicio o duración en lugar de eliminarla de repente.
Permite las transiciones propias de la edad
El número de siestas disminuye con la edad, aunque algunos niños continúan durmiendo durante los años preescolares. En vez de depender de un único límite de edad, considera conjuntamente la conducta al anochecer, la hora de despertar y la energía durante el día.
Crea un registro de una semana
- Anota la hora de despertar por la mañana.
- Registra el comienzo y el final de cada siesta.
- Apunta cuándo comienza la rutina nocturna y cuándo se duerme tu hijo.
- Busca patrones de irritabilidad al anochecer y despertares nocturnos.
Haz pequeños ajustes: Siempre que sea posible, observa durante varios días. Evita cambiar de forma importante las siestas y la hora de acostarse al mismo tiempo.